El 27 de junio de 1951, en el barrio de Bel-Air de Puerto Príncipe, el Aigle Noir hizo su aparición en el panorama futbolístico haitiano. A lo largo de las décadas, el club ha visto suceder a varias generaciones de futbolistas, cada una de las cuales ha aportado su talento y su carácter a una historia común. El 27 de junio de 2026, la nueva junta directiva dio un paso histórico: crear la sección femenina del club. Una decisión que abre un capítulo sin precedentes para el Aigle Noir, que a partir de ahora podrá ofrecer a las jóvenes el honor de vestir los colores verde y negro y de formar parte de la gran familia de Bel-Air.
Para hacer realidad este proyecto, el Aigle Noir se ha apoyado en la estructura del equipo Girl Squad, dirigido desde hace tres años por Salome Sandler Tally, una apasionada del fútbol femenino en Haití. Tras llevar adelante este proyecto ella sola durante tres años, decidió asociarlo con el Aigle Noir: así, el equipo Girl Squad dio paso a la nueva sección femenina del club, que ha heredado su núcleo de jugadoras.
Para reforzar esta plantilla, se organizaron dos jornadas de selección los días 14 y 15 de agosto de 2026, tras las cuales doce chicas más se incorporaron al equipo femenino del Aigle Noir. Desde entonces, todo el grupo se entrena y progresa bajo la experta dirección de Sophia Batard, cuya experiencia guía sus primeros pasos.
Al igual que en el caso del equipo masculino, las exigencias del club siguen siendo las mismas: estas jóvenes también heredan la historia y el legado del Aigle Noir. Las integrantes de este primer equipo femenino deberán hacer suyos los valores fundacionales del club: resiliencia, dignidad, orgullo, lealtad, determinación y espíritu de grandeza. Ahora les corresponde a ellas escribir las primeras páginas de esta historia incipiente, bajo el signo del éxito.
Así se abre un nuevo capítulo para el Aigle Noir y para todas aquellas y aquellos que guardan en lo más profundo de su corazón un apego inquebrantable al barrio de Bel-Air. Dos equipos, una misma pasión: jugadoras y jugadores unidos por la voluntad de hacer honor a la camiseta verde y negra y de enorgullecer a toda la familia de Bel-Air. Ojalá este equipo femenino del Aigle Noir trace su propio camino y perpetúe, a su manera, el legado de un club que nunca ha dejado de creer en quienes lo defienden.